CÓMO PREVENIREN FAMILIA TRASTORNOS ALIMENTICIOS 

La familia tiene un papel importante en la prevención de los trastornos de conducta alimentaria, el contexto familiar puede convertirse en un modelo muy potente de hábitos y estilo de vida saludable. La transmisión desde el hogar de la importancia de mantener una alimentación equilibrada y de no basarelautoconceptoenelaspecto físico, puede reforzar la autoestima de los hijos y protegerlos de sufrir algunas de estas conductas de riesgo. 

Sin embargo, un entorno familiar excesivamente preocupado por la dieta o el peso, es alguno de los factores que pueden predisponer a la aparición de trastornos de conducta alimentaria (TCA). Los últimos estudios apuntan a un componente genético y hereditario de los trastornos alimentarios, pero según la psicóloga y profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Andrea Arroyo, “estas patologías no se pueden explicar solo por una causa, sino que son fruto de un conjunto de distintos factores: genéticos, pero también biológicos, personales, psicológicos, socioculturales y familiares”. 

Varios expertos en el tema argumentan que la familia tiene a su alcance varias herramientas para actuar preventivamente antes de que aparezcan los síntomas. Por ejemplo, la sobreprotección, el control excesivo o exigirle resultados al niño o adolescente por encima de sus posibilidades, no ayuda. Tampoco lo hace encasillar a los hijos por su carácter o su forma de ser. En este sentido, se invita a los padres a valorar a los hijos por su persona y no por su aspecto físico, y a promover su autoestima, reforzando todo lo que hacen bien y haciéndoles aceptar que nadie es perfecto. También los padres y educadores deben ayudar a los niños y jóvenes a ser críticos ante los ideales de belleza y a combatir los mensajes que reciben de las redes sociales o los medios de comunicación con la idea de que estar delgado no te hace ser más feliz. 

Potenciar la autoestima 

de los hijos/as, para conseguirlo es eficiente elogiarlos por como son y reforzar positivamente por todo lo que tiene que ver con su personalidad y sus habilidades en lugar de lo que tiene que ver con la apariencia física. 

Favorecer una imagen corporal positiva, enseñándoles a aceptar las diferencias entre las personas y a respetar a todo el mundo independientemente de cómo es su aspecto físico. No encasillar a los hijos por su carácter o su forma de ser. En este sentido, valorar a los hijos por su persona y no por su aspecto físico, y a promover su autoestima, reforzando todo lo que hacen bien y haciéndoles aceptar que nadie es perfecto. 

Promover hábitos alimentarios y un estilo de vida saludables la familia debe ser un modelo de salud para sus hijos. Hacer una comida al día en familia, convirtiendo la alimentación un acto social y familiar. Fomentar al menos una comida al día en familia y hacer partícipes a los hijos en las preparaciones alimenticias. «Esto resulta una ayuda para que aprendan a hacer con criterio propio elecciones saludables».

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