A lo largo del tiempo ha habido diferentes posiciones acerca de los beneficios o las contraindicaciones del consumo del huevo, pero:

¿Cuál es la realidad?
En este articulo hablaremos de algunos de los estudios previamente realizados para desmitificar la relación del colesterol proveniente del huevo con algunas enfermedades, así como las diferentes propiedades nutricionales que este contiene.

La imagen nutricional del huevo ha sido discutida en los últimos 50 años por el desarrollo de enfermedad coronaria y diabetes debido a su contenido de colesterol, la comunidad científica hasta hace unas cuantas décadas, recomendó su consumo ocasional por presentar un alto contenido en colesterol. 

Esta recomendación surgió por la publicación de un estudio en donde se evidenció que aquellos que tenían un consumo elevado de grasas saturadas tendrían una tasa más alta de colesterol en sangre por lo cual se incrementaba el riesgo de enfermedad coronaria.

Por un lado esto es cierto ya que el consumo excesivo o elevado de grasas saturadas tiene una relación directa con las enfermedades cardiometabólicas, pero en aquella época, se pensaba que las grasas saturadas únicamente se encontraban en los productos de origen animal; por lo cual, concluyeron que se debía prohibir el consumo de mantequilla, pescados grasos, mariscos, y el huevo.

A diferencia de esto Antonio Fuertes García (2016), del servicio de cardiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid afirma que: 

Prácticamente de forma simultánea a la publicación de los resultados de este estudio, que fueron aceptados de forma general por la clase médica de la época, se publicó otro estudio realizado por Anistchow en el que se concluía que “en humanos, la ingesta abundante de huevos no se acompaña de incremento en el padecimiento de enfermedad coronaria”. (p 41 – 43)

Hoy en día se sabe que las grasas saturadas no solo están presentes en los alimentos de origen animal, sino también están presentes en los alimentos de origen vegetal y prácticamente en toda la pastelería industrial.

En los últimos años su papel protagónico como alimento fundamental en una alimentación balanceada ha regresado y con mucha más fuerza, ya que varios artículos y estudios científicos han demostrado que no existe relación entre la ingesta de huevo y el riesgo de enfermedad cardiovascular. 

Algunos estudios como el de Nakamura y cols 2006. “que incluyó 90.735 personas, no se encontró asociación entre el consumo de huevos (hasta siete huevos a la semana) con aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

Otros como Katz y cols, estudiaron el efecto del consumo del huevo en pacientes con enfermedad coronaria y factores de riesgo añadidos, en el que tampoco se encontró evidencia en el consumo frente a un empeoramiento de su patología.

El Departamento de Ciencias Nutricionales de la Universidad de Connecticut realizó un estudio donde se investigó si los fosfolípidos (tipo de ácido graso) que contiene el huevo, eran capaces de bloquear la absorción del colesterol en el intestino, la conclusión del estudio reveló que efectivamente se disminuye su absorción, por lo tanto, el colesterol no pasa al torrente sanguíneo.

En otras palabras, el consumo de huevo no incrementa los niveles de colesterol en sangre.

Uno de los estudios más importantes que se realizaron sobre el consumo del huevo y el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en hombres y mujeres, fue hecho por el departamento de Salud Pública de la Universidad de Harvard en el año de 1999.

Se estudiaron durante 14 años a 117.000 individuos, los cuales fueron divididos en 2 grupos, el primer grupo consumió un huevo a la semana mientras que el segundo grupo ingirió más de uno al día.

Al finalizar el estudio se pudo demostrar la ausencia de asociación entre el consumo de huevos y el riesgo cardiovascular, encontrando que no hubo diferencia en el riesgo de enfermedad cardiovascular entre las personas que consumieron un huevo a la semana y las que ingirieron más de uno al día.


¿Está justificada la recomendación de algunos médicos y nutricionistas de suspender el consumo de huevo en los pacientes diagnosticados con Diabetes, Hipertensión o Dislipidemia mixta?

En el año 2015 la Sociedad Americana de Nutrición publicó en su revista un estudio realizado por La Sociedad Australiana de Diabetes, en el cual se estudiaron a 140 personas, a las que dividieron en dos grupos: uno, con dieta enriquecida con huevos (Dos diarios durante seis días a la semana); y el segundo, con una dieta pobre en huevos (menos de dos a la semana).

Luego de tres meses de seguimiento no observaron diferencias significativas en las concentraciones sanguíneas de triglicéridos, colesterol LDL – HDL, ni tampoco en su glicemia de control.

En realidad, vieron que los que recibieron una dieta rica en huevos tendían a tener un poco más alta la concentración sanguínea del citado colesterol “bueno” HDL-colesterol.

“Este estudio sugiere que una dieta rica en huevos puede resultar saludable y podría incluirse en el manejo dietético de los pacientes con diabetes tipo 2, por su riqueza en micronutrientes”, concluyeron los autores. (Félix, 2017)
Ahora centremos la atención en aquellas personas que tienen elevado el colesterol, los triglicéridos o ambos (dislipidemia mixta) que requieren para su tratamiento tomar estatinas, con el fin de disminuir sus niveles sanguíneos de colesterol.

¿Se justifica suspender el consumo de huevo en estos casos?

Realmente en la literatura no se ha visto un cambio significativo ni tampoco se ha incrementado el riesgo cardiovascular en estos pacientes, con lo cual varios estudios recomiendan comprender que son más los beneficios atribuidos a las propiedades nutricionales del huevo; aun así, recomiendan siempre individualizar cada caso y sobre todo evitar la aparición de enfermedades cardiometabólicas y sus complicaciones realizando una buena prevención primaria, que incluya una alimentación balanceada, actividad física abandonando los hábitos tóxicos.

Dentro de una alimentación balanceada, el huevo es considerado un alimento de tipo funcional, es decir que aparte de los aportes nutricionales que ofrece, se ha comprobado científicamente que proporciona beneficios directos y específicos en los requerimientos metabólicos o funciones orgánicas, ejerciendo un papel preventivo en el desarrollo de algunas enfermedades. 

Características que aporta el consumo de huevo:

  • Luteína y Zeaxantina: Carotenoides con importante papel antioxidante, antimutagénico y anticarcinogénico. Son los principales carotenoides en la región macular de la retina, donde pueden actuar como protectores del daño fototóxico de la luz que llega al ojo protegiendo los lípidos de la membrana de las células. Previenen o retrasan el desarrollo de cataratas y la degeneración macular.
  • Ácidos grasos tipo EPA, DHA: Contienen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes a nivel celular, antiagregante y vasodilatadoras interviniendo directamente en la prevención de enfermedades cardiovasculares, también contribuyen en el desarrollo del cerebro. 
  • Colina: Su importancia prenatal se da al favorecer la neuroplasticidad en el feto, además mejora las funciones cognitivas, como la memoria y el aprendizaje en niños y adultos. 
  • Selenio: Como antioxidante ayuda a proteger las membranas de las células. Aumentan la absorción de las vitaminas A, C y E. Mejora la función inmunitaria y es el componente de numerosas enzimas coadyuvantes en la prevención de trombos. 
  • Vitamina E: Su acción antioxidante se basa en neutralizar radicales libres y por tanto previene el daño celular, además favorece el adecuado funcionamiento del sistema inmune. 
  • Vitamina B12: Necesaria para la adecuada formación de glóbulos rojos, de células nerviosas, en el metabolismo del ácido fólico y en la división celular. Importante en la función cognitiva. 
  • Biotina: Participa en el metabolismo energético y de aminoácidos y en la síntesis de ácidos grasos y de glucógeno. Necesaria para la normal estructura y función de la piel de las mucosas, cabello y sistema nervioso. 

Conclusión

La historia nutricional del huevo ha estado llena de contradicciones, pero los nuevos avances tecnológicos y científicos en materia de investigación humana, han permitido desvirtuar los mitos que se tejieron alrededor de este alimento, demostrando el gran potencial nutricional que contiene.

El colesterol que tiene el huevo, por sí solo no tiene la capacidad de generar enfermedades cardiometabólicas (enfermedad coronaria, hipertensión, diabetes, dislipidemia mixta etc.). de hecho, es un componente que se encuentra en cada una de nuestras células.

Las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, entre otras, además de su participación en el buen funcionamiento celular y del metabolismo, permiten que el huevo sea un alimento funcional, aportándonos grandes beneficios para nuestra salud.


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